Finalmente, tuve la
gran oportunidad de
aprender del Shifu
Liu Yun-Chiao, quien
fue descrito como
“Maestro de baji y
pigua zhang,
ahuyentaba demonios
y fantasmas”. El
Shifu Liu me condujo
a otro largo viaje
en mi práctica del
wushu.
El primer reto del
Shifu Liu fue no
rechazar enseñarme.
Al contrario, me
dijo: “Tus técnicas
no son malas y tus
habilidades son
buenas. Puedes
aprender algunas
formas de baji quan
y algunas formas de
pigua zhang y
terminar ambos
rápidamente.
Entonces podrás
practicar por
placer.”
Yo firme y
agradecidamente
rechacé su
“amabilidad”.
Entonces el Shifu
Liu planteó una
serie de condiciones
para probar mi
sinceridad.:
Él dijo: “Si
realmente quieres
aprender bien, no
hay atajos. Debes
ser paciente y tener
voluntad de
practicar durante un
largo período de
tiempo.”
Respondí: “Sí,
señor”
Dijo: “Vendrás a
aprender conmigo
cada tarde durante
cuatro horas por
sesión.”
Contesté: “Sí,
señor.”
Añadió: “Has
aprendido demasiados
estilos en el
pasado. Debes
abandonar esos
estilos y dejar de
practicarlos desde
ahora.”
Respondí: “Sí,
señor”
Dijo: “Debes
practicar de este
modo con
persistencia sin
interrupción durante
dos meses. Tras esto
yo podría considerar
aceptarte como mi
estudiante.”
Contesté: “Sí,
señor.”
Siguió: “No debes
decir a nadie que
estás aprendiendo
wushu conmigo y no
debes traer aquí a
nadie.”
Respondí: “Sí,
señor”
Añadió: “Aparte de
tus estudios
superiores y tu
trabajo, necesitas
tener el descanso
suficiente. Debes
cuidarte bien, comer
bien con la
nutrición
suficiente, y no
tener malos
hábitos.”
Contesté: “Sí,
señor.”
Dijo: “Se que
quieres aprender
baji quan, pero no
es apropiado para ti
comenzar a aprender
baji quan justo
ahora. Tienes muchos
movimientos viejos,
viejas costumbres,
de los que necesitas
despojarte
completamente. He
decidido que debes
aprender pigua zhang
primero. ¿Estás de
acuerdo?”
Yo estaba muy
decepcionado y
dudaba si aceptar.
¡No sabía qué hacer!
Pero no tenía otra
opción y contesté:
“Sí, señor.”
* * *
¡El desafío real
comenzó en el verano
extremadamente
cálido y húmedo de
Taiwan!
Bajo el
entrenamiento
individualizado del
Shifu Liu, sentí un
tremendo dolor y
desarrollé falta de
confianza en mí
mismo tanto física
como mentalmente.
Aprendí muchos
movimientos básicos
de pigua zhang. Sin
embargo las
corrección que
recibí del Shifu Liu
durante mi práctica
parecían ser siempre
como:
“Relaja, relaja más,
relaja todavía
más...”
¿Relajar más? ¡No
hubiera podido ser
capaz de practicar
si relajara más!
Sólo podía gritar en
silencio
interiormente y
sentir como si
estuviera siendo
tratado de modo
injusto.
¿Debía dejar de
practicar? Abandonar
nunca fue una opción
para mí. El Shifu
Liu era muy crítico
al corregir mis
movimientos
inapropiados –
demasiado flojo,
demasido suave, o
incorrecto. El Shifu
Liu nunca permitió
que alguno de mis
errores pasara
inadvertido.
Con bastante
frecuencia repetía
los mismos
movimientos diez
veces, veinte veces,
incluso treinta
veces... El Shifu
Liu seguía agitando
su cabeza y decía:
“No. Está mal.
¡Hazlo de nuevo!”
Además, lo que más
me disgustó fueron
comentarios como:
“¡Demasiado flojo!”
“¡Demasiado tenso!”
“¡Eso es demasiado
flojo otra vez!”
“¡Eso es demasiado
tenso otra vez!”
“¿Por qué es tan
tenso?” ¡Parecía que
nunca lo hacía bien!
Fue un verano cálido
en Taipei. Sólo
estando de pie,
estaba chorreando
con mi propio sudor.
Sudaba excesivamente
mientras practicaba
bajo el sol
abrasador; mi
corazón lloraba
incontrolablemente.
En el pequeño patio
de la casa del Shifu
Liu, tardaba media
hora en rociar el
suelo de cemento con
mi sudor como si
fuera una lluvia
ligera.
A veces, el Shifu
Liu traía un cubo de
agua y la arrojaba
al suelo mientras yo
descansaba o daba un
trago. El agua se
evaporaba al
instante con un
chisporroteo.
Cuando acababa mi
práctica, mi camisa,
pantalones,
calcetines y zapatos
estaban
completamente
mojados. Sentía que
me iba a desmayar en
cualquier momento y
estaba demasiado
cansado para hablar.
Yo caminaba y me
detenía en la parada
de autobús tras
haberme despedido
del Shifu Liu.
Cuando el autobús
venía, no podía
siquiera levantar mi
mano para avisar al
conductor del
autobús. Más de una
vez el auxiliar del
autobús me miraba
con desprecio: ¡Mira
tu aspecto
vergonzoso!
A la hora del
almuerzo, seguía el
consejo del Shifu
Liu de nutrirme
suficientemente. No
tenía problema en
agarrar el cuenco y
acercar el arroz a
mi boca. Era capaz
de usar los palillos
para coger trozos de
cerdo también sin
problema. Pero mi
mano estaba
demasiado débil para
usar los palillos
para sostener los
huevos duros
guisados en salsa de
soja. Mi única forma
para asegurar el
huevo era pincharlo
con los palillos
como un tenedor. Mi
débil mano no podía
mantener las
escurridizas y
tiernas gambas sin
la ayuda de una
cuchara
No se olvide que se
suponía que debía
practicar una vez
más antes de irme a
la cama.
Yo practicaba con mi
propia sombra bajo
la luz de la luna en
un patio abierto.
Era duro aguantar no
sólo físicamente,
sino también
mentalmente. Tenía
que autocontrolarme
para no aplicar
ninguna fuerza
inconscientemente.
No tenía que matar
al tigre con mi
puñetazo. No tenía
que patear al
tiburón hasta
matarlo. NO debía
pretender vencer a
diez maestros de
wushu por mí mismo.
No debía imaginar
que haría sparring
con el Shifu Liu
para mostrarle mi
mejor habilidad.
No, no, no.
No podía comprender
-¿Cómo podía
aprender buenas
habilidades de wushu
con un método
relajado y débil?
* * *
La práctica del
wushu es lo más
importante de mi
vida. Es también la
práctica del wushu
lo que me hace
sentir que soy la
persona más
importante del
universo.
Mira el magnífico
brillo del sol al
atardecer. Soy yo
quien guía al sol
para alzarse por el
este. Mira las
estrellas brillantes
en el cielo
nocturno. Soy yo
quien, usando mis
golpes y puñetazos,
convence al sol para
ponerse por el
oeste.
Incluso durante el
momento más caluroso
del día, de la una a
las cinco de la
tarde, sentía un
gran “placer”
durante mi
“dolorosa” práctica.
Los chinos emplean
la palabra "痛快"
(tong kuai,
directamente
traducido como
“dolor y placer”)
para referirse a la
felicidad máxima.
Sin duda comprendo
que no apreciaremos
el verdadero
“placer” sin haber
recibido primero el
“dolor”
Paulatinamente,
comprendí aun más:
La relajación es el
comienzo de la
práctica del wushu.
Si no se relaja
completamente, la
práctica será en
vano. La relajación
permite el flujo
mientras que la
tensión crea
bloqueos. La
relajación
incompleta
desembocará en
práctica incompleta.
Más tarde, comprendí
más: existe un
equilibrio entre la
relajación y la
tensión. Es la meta
final seguida por
todas las artes. En
otras palabras: la
buena circulación
del qi obtenida a
través de una mente
orientada y de un
cuerpo relajado. No
es apropiado relajar
en exceso, no es la
forma adecuada de
practicar.
Gradualmente,
comprendí todavía
más: No existe una
relación fija entre
relajación y tensión
que pueda ser usada
en cualquier momento
y en cualquier
lugar. Relajado pero
no completamente
relajado; tenso pero
no completamente
tenso. El estado de
relajación y tensión
depende de la
situación y cambia
de forma constante.
La cantidad y
calidad cambian
siempre.
Estaba muy animado y
satisfecho depende
por completo de tu
propio criterio y
decisión el relajar
o tensar.. No existe
ningún ancestro o
divinidad que pueda
hacerlo por ti.
Incluso el Shifu Liu
sólo podía
permanecer de pie y
observar...
¡Es arte! Las artes
no se presentan con
colores, bolígrafo y
papel; ni con
instrumentos
musicales y notas;
ni con maquillaje,
disfraces,
escenarios o
iluminación.
Requieren únicamente
de mí, del yo
valiente y confiado
que se alza recto en
el universo.
* * *
Desde que el
Shifu Liu controlaba
mi entrenamiento fue
formidable,
guiándome con
paciencia a través
del mundo del wushu;
yo disfrutaba el
entrenamiento y no
podía parar en
absoluto. Ya había
olvidado el objetivo
inicial de la
práctica y nuestro
plazo acordado. Sólo
me sumergí en el
placer de practicar,
practicar y
practicar...
Algo ocurrió un día
tras la clase.
El Shifu Liu me
pidió que me pusiera
frente a él.
Extendió su mano y
dijo: “¡Ven! Déjame
probar tu brazo.”
Yo me puse firme e
hice una reverencia.
Dejé caer ambos
brazos cayendo
verticalmente hombro
abajo. Los relajé
como el péndulo de
un reloj que oscila
de forma natural. El
Shifu Liu a veces
introducí su mano y
dejaba que mis
brazos reposaran en
los suyos para
probar si eran
ligeros, pesados, si
se hundían o
flotaban.
El Shifu Liu asintió
y murmuró: “Sí. No
está mal.” Entonces
giró su palma hacia
arriba y me señaló
para que dejara caer
mis brazos en su
palma y antebrazo;
levanté mi brazo
ligeramente y lo
dejé caer con
naturalidad; repetí
los movimientos de
brazo de elevación y
caída. Tras la
evaluación, el Shifu
Liu parecía
satisfecho pero
continuaba en
silencio. Se sento
allí, esperó un
poco, y entonces me
dijo: “Está bien.
Ahora eres bueno. Te
acepto como
estudiante.”
Yo estaba perplejo.
Quizás por mi cara
de confusión, él se
puso a explicar:
“Nosotros
inicialmente
acordamos un período
de prueba de cuatro
meses. Hoy sólo han
pasado tres meses.
Pero lo haces bien.
Es bueno que seas
tan diligente. Pero
el dicho chino
“practica de cien
días” es sólo el
comienzo. Debes
trabajar desde ahora
incluso más duro...”
Sólo recuerdo
vagamente estas
pocas palabras pero
no le oía con mucha
claridad.
¡Extraño! No tenía
ninguna emoción en
ese momento, ni
feliz ni triste. Lo
recuerdo con viveza:
estaba muy calmado.
* * *
El tiempo vuela
muy rápido y el
Shifu Liu se ha ido
hace diez años...
La sociedad se está
degradando; la
generación joven se
vuelve más y más
superficial e
irrealista. Soporto
la situación actual
y me siento
desesperanzado.
Quiero expresar mis
preocupaciones y mi
inquietud, ¡pero me
resulta difícil
escribir este
artículo en memoria
del Shifu Liu en el
décimo aniversaio de
su muerte!
Escribí una breve
biografía del Shifu
Liu el año en que
murió. Escribí otro
artículo en el
tercer aniversario.
En este décimo
aniversario, el
recuerdo que queda
es sólo tristeza...
“El pasado sólo
aporta tristeza.” El
recuerdo comienza de
forma natural desde
el principio...
Así que anoté lo que
puedo recordar y he
aquí este artículo.
Hace treinta años
desde que el Shifu
Liu me aceptó como
su estudiante. He
ido por la vida con
muchas personas,
acontecimientos,
wushu, verdad,
mentira, misterio,
éxito, fracaso,
pérdidas y todo lo
demás. Todo eso se
incluye en mis
memorias.
¿Es cierto? Parece
ayer y ya he
alcanzado la edad
para escribir mis
propias memorias.
¿Puede creerlo?
¿Tengo elección?
Pero...
Completé este
artículo para
expresar mi misión y
mi deseo. El
propósito de
escribir la historia
de cómo empecé a
aprender y a
practicar wushu con
el Shifu Liu va más
allá al avisar a la
generación joven:
“No pierdas la
competición en el
comienzo.”
Humildemente deseo
poder encontrar unos
pocos practicantes
con gran fuerza de
voluntad y la pasión
por aprender wushu
tradicional. Les
daré el
entrenamiento más
duro, justo como yo
me fortalecí en el
pasado.
No es sencillo
aprender wushu
chino, pero tampoco
es difícil. La
dificultad es: “No
puedo cruzar el
umbral colocado por
el maestro. ¡Aunque
sólo me cueste cien
días el cruzarlo!”
No, la verdadera
dificultad es: ¡Es
complicado encontrar
a una “persona” que
tenga la voluntad de
practicar
persistente y
apasionadamente
durante cien días!
El Shifu Liu siempre
lo decía. Nunca le
creí.
Incluso hoy no lo
creo porque no he
abandonado la
búsqueda.
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Adam Chi Hsu. Todos
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